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lunes, 2 de mayo de 2011

Salir de las Ciudades...

No sé si alguna vez te has planteado entender realmente dónde vives ,si vives en una ciudad.

La planta del pie del humano está diseñada para mostrarle a la Tierra el estado del organismo vivo en todo momento y en toda su magnitud, por eso la planta del pie refleja el estado de todo el cuerpo.

Así como la membrana de una célula puede “informar” al resto del cuerpo su estado interno, las plantas de nuestros pies le informan a la Tierra (nuestro ser simbionte) cómo estamos y qué necesitamos para estar mejor.

Este intercambio de información se hace a través de frecuencias. Cada órgano del cuerpo lleva la información a la planta del pie en forma de ondas vibratorias. Pero la planta del pie es también receptora de las frecuencias sincronizadoras de la Tierra.

Si vives en una ciudad, es posible que tus pies nunca tomen contacto con la Tierra. Por lo tanto, no hay intercambio de información. La Tierra nos sincroniza permanentemente con los ciclos naturales, pero para ello, necesitamos estar conectados con ella.

El cemento de las ciudades aisla esta comunicación de vital importancia.

Luego está el intercambio de infromación a través de la glándula pineal (glándula situada en la zona más protegida de nuestro cerebro, dotada de cristales de apatita, un mineral magnetoreceptor), la antena que nos conecta con la cavidad de Resonancia Schumann (una cavidad de ondas que vibran entre 7.8 y 45 Hz, que se encuentra entre la corteza terrestre y la Iionosfera).

Las ondas excitadas por los rayos de las tormentas, marcan nuestros ritmos circadianos, nuestros ciclos sexuales, nuestros ciclos de crecimiento y nictamerales. Es la Tierra la que le dice a nuestro cuerpo qué neurotransmisores segregar y en qué momento. La Tierra nos dice por lo tanto también qué hormonas, aminoácidos y proteínas debe fabricar nuestro cuerpo.

Pero para ello, debemos estar recibiendo sus frecuencias sincronizadoras. La Tierra nos lleva a la salud, pues su propósito es mantener LA VIDA en la biosfera.

El campo de ondas electromagnéticas y de radio en las ciudades está totalmente contaminado de emanaciones de antenas de comunicación inhalámbrica, radiofrecuencias y oleadas de microondas, por lo tanto en las ciudades, el latido sincronizador de la Tierra se ve permanentemente alterado por frecuencias inarmónicas.

Por ello, la mayor cantidad de enfermedades se da en el ámbito urbano.

Los ritmos biológicos al alterarse, vuelven a nuestros vehículos (cuerpos) disfuncionales. Es igual a las colonias de bacterias que viven en nuestro cuerpo. Ellas reciben información de nuestro estado de ánimo, de nuestra mente, y reaccionan en consecuencia. Del mismo modo el humano responde a la mente del planeta (Noosfera) y reacciona en consecuencia.


No hay mayor garantía para la salud humana que una plena conexión con las frecuencias de la Tierra.

Este maravilloso ser de 4.500 millones de años de edad, tiene la sabiduría suficiente como para mantenernos en seguridad dentro del espacio. El cosmos es un lugar impensable para la vida, sin embargo, la Tierra, que nació como una roca incandescente, ha sabido desarrollar desde un núcleo imantado hasta una magnetosfera protectora, en una evolución de capas cuya función es proteger la vida de su propio cuerpo y de todas las especies que lo habitan: entre ellas, el ser humano.

¿Cómo lo hizo? Evolución, inteligencia, creatividad y una CLARA INTENCION DE VIDA.

Si hay algo que hace la Tierra es crear VIDA y protegerla. Esa es su función principal y lo hace las 24 horas del día, sin parar.

Pero para mantener vivos a los humanos, necesita que estemos conectados con ella en todas las formas posibles. Necesita sincronizarnos, porque la vida se trata de una compleja geometría armónica, y donde hay caos hay entropía.

Cuando no nos sincronizamos, quedamos fuera de la red vital, creando entropía alrededor.

La entropía es natural, y debe existir, pero tenemos suficiente de ella en el Sol por ejemplo, que es el astro que le obliga a la Tierra a auto-regularse, a mantener el orden.

Me pregunto si te es posible realmente comenzar hoy mismo a plantearte salir de la ciudad y vivir más cerca de la naturaleza.

Las ciudades son lugares que colapsan más tarde o más temprano pero siempre colapsan.

Y vivir en una ciudad colapsada es vivir en un espacio de caos, inharmónico y por lo tanto no saludable.

Es posible que el 99% de tus problemas sea causado por el medioambiente en el que vives. Un ser vivo ES, con su medioambiente.

En la Naturaleza está la calidad de vida real. Más allá del sueldo (¿para qué quieres más dinero si no puedes mejorar tu calidad de vida?)

En la naturaleza están las verdaderas FUENTES DE ENERGIA que te hacen vivir. ¿Por qué vivir aislándote del PODER?

En las ciudades, el poder se traslada a personas y a corporaciones, y tu aparato perceptual es alejado permanentemente de las verdaderas fuentes de energía que son capaces de activar tus verdaderos poderes.

Las ciudades “enganchan” a un motor de entropía imparable que como siempre conduce al colapso de la vida. Y si vives en una ciudad, estás enganchado en la rueda de la destrucción.

Tal vez, cuando te planteas salir de la ciudad, te preguntas ¿con qué voy a pagar la hipoteca si en el campo o en la playa o en la montaña no podré conseguir trabajo?

Yo te pregunto si tu casa vale tanto como para seguir viviendo en la destrucción.

Yo me mudé al campo (vivo en la entrada de una reserva natural frente al mar), y vine aquí dejándolo todo. Tal era mi decisión de conectarme con la Tierra de manera urgente, ya que al estudiarla comprendí que seguir viviendo en una ciudad era un suicidio.

Una vez aquí, en la mágica isla de Lanzarote, mi salud comenzó a mejorar, mi estado de ánimo, mi capacidad para trabajar (aunque cuando llegué no tenía ni un céntimo, a veces no podía tomarme un café siquiera).

Pero claro, al salir de la ciudad, todo mi potencial bloqueado comenzó a manifestarse y no sólo me puse a trabajar mejor, sino que pude hacerme autónoma en varios sentidos.

Hace 10 años que sólo utilizo el reloj cuando estoy en un escenario o en un aeropuerto, para no pasarme de la hora establecida en mi conferencia o no perderme un vuelo. Hace 10 años que no uso el despertador. Hace 10 años que no dependo ni de un jefe ni de un socio para ganarme la vida, sólo dependo de mi conexión con la Tierra. Ella me mantiene equilibrada y por lo tanto me lleva a tomar las mejores decisiones.

Hace 10 años que como del mar. Tengo un barquito y salgo a pescar. Y tengo mi casa llena de plantas aromáticas y tropicales que me llenan de vida.

Hace 10 años que no tengo no depresión, ni fobias, ni estrés (y les aseguro que viviendo en las ciudades fui una víctima profunda de estas enfermedades).

Pero tal vez lo más hermoso de haberme venido a vivir al campo, es que soy una persona feliz y tranquila. No voy con prisas, no me pongo nerviosa, no tengo miedos, ¡es un milagro!

Y cuando una persona es testigo y participante de un milagro, tiene ganas de decirle a sus hermanos cómo lo logró. Bueno pues, por eso estoy escribiendo esta nota. Cuando miro para atrás y releo mi historia, me doy cuenta que el paso fundamental para mi vida fue salir de las ciudades y conectarme con la naturaleza.

La vida se vuelve más real. Los sentidos se afinan, escuchas mejor, hueles mejor, sientes todo más intensamente y estás más alerta, por lo tanto, cometes menos errores.

La estabilidad emocional que te da la natura, te lleva a caminos más claros en la vida, a que las situaciones sean más transparentes.

Y APARECEN LOS RECURSOS.

De repente, soy una persona rica, multimillonaria, pero no en dinero, sino en calidad de vida (si no, ¿para qué quieres el dinero?).


Y vuelvo a los miedos de abandonar las posesiones, como la casa o el trabajo…

He dejado atrás TODO LO QUE TENIA…y AHORA TENGO MAS!!!!!, pero no porque tenga más posesiones, sino porque las que tengo son las que necesito…NO NECESITO NADA MAS!!!!!

Cuando tu mente y tu cuerpo tienen la sensación de satisfacción permanente, la vida se convierte en una obra de arte. Las energías están orientadas a crear. Crear cualquier cosa que se te ocurra, pero crear. Por ejemplo, crear tu vida todos los días, en completa libertad.

¿Hace cuánto que tu mente y tu cuerpo no experimentan un largo período de satisfacción sin necesidades? ¿Recuerdas la última vez?

Pues cuando vives conectado a la naturaleza, tus necesidades vuelven a ser sólo las básicas: sed, hambre, ganas de hacer pipí, sueño y poco más…

Desaparecen aquellas provocadas por la ciudad…desaparecen, nos liberamos.

Recuerdo mi ropero en la ciudad. Todos los días debía pensar ¿qué me pongo?. Ahora mi ropero se ha reducido al bañador (tengo el mismo como hace 5 años), y a unas pocas prendas que voy usando hasta que ya no dan mas. Toda esa preocupación por redisfrazar mi avatar quedó reducido a cuando voy de viaje a una ciudad. Cuando estoy en casa, la ropa no me importa en absoluto, sólo pretendo que sea cómoda.

Mi mente se ha aclarado, y además ha comenzado a ampliar su capacidad de recibir y transmitir mensajes. Mi marido, que ama pescar, me pregunta ¿la marea está alta o está baja?, y yo sólo me recuesto en la cama o en el piso y mi cuerpo ya sabe el estado de la marea, porque siente en sus aguas, los movimientos de la luna.

Me sincronizo con los animales y con las plantas, que cada uno de ellos me envía información. Les presto mucha atención a los animales, ya que ellos están aún más conectados con la natura que yo. Las plantas y los animales viven el presente, el ahora. Yo aún vivo en la ilusión del pasado y el futuro (cada vez menos).

Por esta felicidad y tranquilidad que siento, es que me complace aún más invitarte a pensar si no sería bueno que te planteases salir de la ciudad. Tomar una decisión sabia y certera de acercarte a los poderes de la natura, para desplegar finalmente los tuyos propios que en la ciudad están bloqueados.

¿Que te vas a aburrir en el campo o en la montaña?

Jeje, espera a que llegue el momento en el que cuando un pájaro se acerque a tu ventana y se ponga a cantar y entiendas perfectamente qué es lo que está diciendo, a ver si te aburres. Espera a que llegue el momento en que tu mente se ponga tan creativa que hasta desearías tener un nuevo problema que resolver.

Espera a que llegue el momento en el que sientas a la Tierra comunicarse contigo, a la luna llevar las aguas de tu cuerpo de arriba para abajo, a mirar el cielo y ver caer los meteoritos o mirar con toda claridad el brazo de la vía láctea.

A las mujeres: espera el momento en que la menstruación esté tan sincronizada con los astros que no te duela ni la cabeza, ni los pechos ni la panza.

Espera a que llegue el momento en que te sientas feliz y que eso dure horas, días, meses y años.

Nota de: Bianca Atwell

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* * * * * * * ¿CUÁNDO NOS CAMBIARON LA FRECUENCIA? DE 432Hz a 440Hz Y POR QUÉ?




Un ministro de propaganda nazi llamado Joseph Goebels creó un decreto universal en 1939 por el cuál se instaba a todo el mundo a afinar el LA musical a 440 Hertzios, en lugar de a 432 Hz, frecuencia a la que se afinaba toda la música hasta el momento. Desde 1939 hasta hoy en día se ha entonado a esa frecuencia.

Esto provoca en la gente pensar y sentir de una manera determinada y se la mantiene sumida en un desorden interno.

En 1953 el decreto de Goebels fue aprobado por parte de la Organización Internacional de Normalización (ISO).

Esto ocurrió a pesar de los esfuerzos de un gran número de músicos franceses que apoyados por el Conservatorio de París, organizaron un referéndum para preservar el LA afinado a 432 Hz.

El LA afinado a 432hz ha estado oculto al mundo por ser el punto de balance sónico de la naturaleza.
“432 Hz vibra en los principios de la media de oro PHI y unifica las propiedades de la luz, tiempo, espacio, materia, gravedad y el magnetismo con la biología, el código del ADN y la conciencia.

La afinación natural a 432 Hz tiene efectos profundos en la consciencia y también en el nivel celular de nuestro cuerpo.

“Por la re-sintonización de instrumentos musicales y el uso de la afinación de concierto a 432 hertzios en vez de 440 hertzios, tus átomos y el ADN empiezan a resonar en armonía con la espiral de PHI de la Naturaleza.” (Brian T. Collins)

Toda la música que escuchamos en este momento, genera una frecuencia inarmónica con el planeta y con el organismo humano.

Una nota hace 12 armónicos, porque pone en resonancia las 12 notas de la escala musical (con medios tonos y sostenidos). Las notas hacen 12 armónicos, cuando se toca una nota afinada a un LA afinado a 432 Hz. Cuando uno toca en un LA afinado a 440 Hz, sólo se hacen 8 armónicos. La música afinada a 440 Hz es música muy pobre.

La frecuencia del planeta Tierra es de 8 Hz. Las ondas alfa, la frecuencia del cerebro en estado de relajación profunda, son ondas a 8 Hz. Afinar a 440, hace que la base no sea 8, sino 8’25, lo cual significa que los armónicos que generan no son armónicos con el planeta.

El Ser Humano funciona en un rango de frecuencia que va de 16 a 32 Hertzios, lo que equivale en la escala musical, del do al do, o sea, una octava. Afinar a 440 Hz tampoco es armónico con la frecuencia del Ser Humano porque la base es 16,5.

La primera alteración física que podemos notar cuándo llevamos un rato escuchando música, es cansancio, fatiga, ganas de no hacer nada, y esto sucede porque los armónicos de la música no encajan con la frecuencia vibratoria del ser humano.

La frecuencia en la que nos mete la música afinada a 440 Hz nos hace sentir inseguridad, miedo, angustia y desorden interno.

Durante muchos años ha interesado que la Humanidad esté sumida en la oscuridad.
Si la música no está en armonía con el planeta, no está en armonía con el Ser humano y cómo consecuencia se producen alteraciones en ambos.

Para evitar que esto continúe sucediendo, deberíamos afinar la música a 432 Hz. Y podemos hacerlo pasando toda nuestra música al ordenador, y utilizar un programa que permita bajar la frecuencia. Las interpretaciones sonarán un poco más lentas, pero es casi imperceptible. Hay programas de ordenador que sirven para manejar, editar y grabar música. Por ejemplo el de Mac, Garage Band.

Esta música después se debe pasar a DVD en lugar de en CD, porque los CD’s no tienen capacidad de manejar 12 armónicos, sólo manejan 8 armónicos, y no serviría de nada porque estaríamos recortando 4 armónicos.

La música grabada en CD es cortante, dura, fría, en cambio grabada en DVD es más cálida porque permite grabar con los 12 armónicos.

ver Artículo original escrito por: Brian Collins T, http://www.omega432.com/music.html

MAS INFO: http://buenasiembra.com.ar/salud/terapias-alternativas/las-frecuencias-del-solfeggio-1156.html