"Desarrollo del bebé"
La piel del bebé se recubre de un vello suave y delgado llamado lanugo, el cual desaparecerá casi por completo antes del nacimiento. En esta etapa algunos bebés se chupan el dedo. El niño sigue creciendo. El cuello se alarga y la cabeza no está tan doblada hacia el pecho.
Las palmas de sus manos muestran pliegues y sus uñas están moldeadas. Las uñas de sus pies ya casi terminan su desarrollo.
Sus desplazamientos empiezan a ser amplios, ya que el líquido amniótico que rodea al feto se lo permite. De esta forma, a partir de esta semana, el feto empieza a ejercitar sus músculos. Sus párpados están unidos, pero es susceptible a la luz. Continúa tragando líquido amniótico y orina, y recibiendo el alimento de la placenta.
Por lo general, los padres se maravillan de la suavidad de la piel del recién nacido. La piel de su bebé, que se ha estado formando continuamente, es tan fina y translúcida que pueden verse los vasos sanguíneos a través de ella.
Continúa el crecimiento de vello de las cejas y la cabeza. Las orejas del bebé casi han llegado a su posición final, aunque todavía se encuentran un poco bajas en la cabeza.
Internamente, la estructura ósea del bebé continúa desarrollándose. El desarrollo de los músculos también continúa y es probable que el bebé esté realizando muchos movimientos con la cabeza, la boca, los brazos, las muñecas, las manos, las piernas y los pies.
Por lo general, se realiza una ecografía entre las semanas 16 y 20, la que puede dilucidar el sexo de tu bebé, dependiendo de la posición en que éste se muestre, pues si está de espaldas o encogido, será imposible saber si es niña o niño.
Algo peculiar es el desarrollo de su sentido del gusto. Todo lo que comas acaba en el líquido amniótico, y los sabores de los alimentos son probados por tu hijo. Según un estudio del Centro Monell de los Sentidos Químicos en Filadelfia, los bebés pueden degustar lo que acabas de comer. Asimismo, si consumes alimentos sanos, tu hijo se inclinará luego por estos sabores.
Sus medidas: el bebé mide unos 11,5 a 12 centímetros y ya pesa alrededor de 50 gramos.
"Cambios en la madre"
Alrededor de la semana 15 de embarazo seguramente ya habrás engordado bastante (entre dos y tres kilos) y empieces a darte cuenta que la ropa te está bastante estrecha. Cada mujer aumenta de peso de manera distinta. En este período tu peso se incrementa en unos 2 kilos, más o menos. Semana a semana podrás ver cambios en tu cuerpo. Quizás no hayas asumido que estás embaraza hasta que no te quepa la ropa, hay mujeres que hasta que no ven el incremento de su abdomen no toman consciencia de su embarazo.
Con el pasar del tiempo han desaparecido las molestias, pero aún puedes sufrir algunas, como la congestión nasal. Las membranas internas de la nariz, denominadas mucosas, tienden a inflamarse producto del aumento de los estrógenos, y como consecuencia puedes experimentar una mucosidad inusual. Los médicos llaman a este hecho rinitis del embarazo. Algunas mamás también sufren de un leve sangrado de su nariz, como efecto del aumento del volumen de sangre y la dilatación de sus venas.
Palparás tu vientre con frecuencia, como una manera de proteger a tu bebé. Tu cuerpo irá cambiando paulatinamente, e irás aceptando tu embarazo a medida que sea más notorio, y tengas que cambiar tu manera de vestir.
Cada semana experimentarás cambios bruscos de ánimo. Tranquila, se deben a las hormonas.
De un momento a otro puedes sentirte alegre, con miedo, atolondrada o despistada. Hasta las mujeres más organizadas reconocen que el embarazo afecta su capacidad de organización, volviéndolas más olvidadizas, torpes y menos capaces de concentrarse. Trata de no estresarte y tómate con calma estos “lapsus mentales”, ya que son pasajeros.
Seguramente habrán pasado las nauseas matutinas, y notará menos cansancio y más energía. Si es así, es conveniente que aproveche estas semanas a disfrutar de su ánimo, a pasear, o a empezar a comprar cosas para el bebé.
A la vez puede que comience a notar un poco hinchadas sus extremidades, lo que se conoce como edema. Se da sobretodo en los pies y los tobillos, aunque también puede subir a las manos, sintiendo los anillos más apretados.
La hinchazón se debe al incremento del líquido sanguíneo en todo el cuerpo, así como la presión del útero sobre las venas pélvicas. El líquido de la corriente sanguínea se ve empujado hacia los tejidos blandos. Para prevenirlo se deben hacer ejercicios físicos suaves: nadar, andar, hacer yoga… También es bueno intentar sentarse con los pies en alto y aumentar la ingesta de agua al día.
Las mismas hormonas que hacen que al bebé le crezca el pelo pueden hacer que el suyo sea más fuerte... o que se caiga. Una persona que no esté embarazada pierde alrededor de 100 cabellos diarios. Pero durante el embarazo, los ciclos normales de crecimiento del cabello cambian.

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