Desarrollo del bebé
El cuerpo empieza a hacerse más grande que la cabeza por fin a partir de esta semana y ya es lo suficientemente pequeño como para caber en la palma de tu mano. Los brazos y piernas son más largos y definidos ahora. Incluso se mueven, aunque todavía no lo notes. El cerebro va tomando el control de los movimientos. Así, va creciendo la capacidad del bebé para responder a estímulos.
El bebé es sensible al tacto y si empujas tu abdomen puede estremecerse.
El feto puede flexionar sus extremidades y separar los deditos, sobre todo, los de las manos. Esto es un señal de que interactúa con el ambiente que le rodea.
Se puede también observar como el cordón umbilical se ha bajado al abdomen (se encontraba más arriba inicialmente). Sus uñas están totalmente formadas y el movimiento del bebé se intensifica.
Está desarrollando la propiocepción. Puede incluso empezar desarrollar el reflejo de prensión. A partir de la semana 16 se agarrará a sus manos, sus pies o el cordón umbilical.
El bebé empezará a tener un pelito muy fino en la cabeza. Aunque parezca increíble, comienza a percibir la luz. Asimismo, realiza algunos movimientos con su tórax que son precursores del ejercicio para respirar.
Tu bebé puede sostener erguida la cabeza y el desarrollo de los músculos faciales ya le permite realizar una variedad de expresiones, como fruncir el ceño.
Las ecografías que se realizan en estas semanas son increíbles y maravillosas ya que se puede ver al bebé con claridad y se distinguen las diferentes partes de su pequeño cuerpo. Es sorprendente ver cómo mueve sus brazos y sus piernas dentro tuyo. En general se puede diagnosticar el sexo del bebé a esta altura del embarazo, pero puede suceder que esté en alguna posición que impida ver sus genitales.
Ya se puede comenzar a escuchar los latidos del corazón del bebé en el consultorio médico, mediante un detector de latidos fetales (doppler). El foco de auscultación se encuentra habitualmente en el bajo vientre.
Seguramente te llamará la atención la rapidez de sus latidos; la frecuencia cardíaca normal del bebé intraútero es de 120 a 160 latidos por minuto.
Sus medidas: su longitud no es muy diferente a la semana anterior, unos 12 a 15 cms., pero alcanzará fácilmente los 80-100 gramos de peso. En las próximas tres semanas crecerá mucho, tanto que duplicará su peso y su altura
Cambios en la madre
¡Desde ahora podrás sentir sus movimientos! Si todavía te confundes o no lo sientes, acuéstate boca abajo y espera unos minutos. Podrás definir esa especie de "caricia desde adentro de tu abdomen" y a partir de este momento los identificarás perfectamente. Ésta es la etapa más temprana en que puedes sentir a tu hijo/a moverse. Con suerte, se siente como una mariposa en el vientre. Sin embargo, no te preocupes si no lo sientes todavía (usualmente el movimiento del bebé se siente a partir de la semana 16 a la 22).
Estas sensaciones varían para cada mujer, algunas dicen que es como si tuvieran una mariposita dentro, otras lo comparan con burbujas, e incluso algunas lo describen como palomitas de maíz reventando. Y aunque ahora estos movimientos son suaves y te dejen pensando si es o no es, dentro de poco no tendrás la menor duda de que son pataditas.
Si es tu primer hijo, lo más probable es que no lo distingas y pienses que son sólo gases. Alrededor de la semana 20, podrás distinguir de todas maneras sus primeros movimientos. Cada vez será más frecuente que tu descanso se ve afectado por los movimientos del bebé, por lo cual te comenzarás a despertar frecuentemente durante la noche.
Tu útero ya ha alcanzado un tamaño considerable y su fondo puede palparse perfectamente en un plano equidistante entre el pubis y el ombligo. Lo que percibes más arriba, es la distensión de tus intestinos por el aire acumulado.
A esta altura del embarazo, los senos habrán crecido en gran medida. Quizás necesite sostenes más grandes y de buen soporte. Algunas mujeres se alegran de tener los senos más grandes mientras que otras consideran que es una carga. Recuerde que los senos se están preparando para producir el alimento perfecto para el bebé: la leche materna.
Este es el trimestre en el que aumentarás más de peso. Tu postura también puede cambiar, a medida que el útero vaya aumentando de tamaño, se producirá una alteración en tu centro de gravedad porque llevas cada vez más peso en la parte delantera y tenderás a reclinarse hacia atrás para tratar de compensarlo; esta sobrecarga sobre los músculos de la espalda puede acarrear dolores.
Para evitar el dolor de espaldas, siéntate con la espalda derecha, no uses zapatos de tacones altos y utiliza de preferencia una silla dura. Cada vez que debas inclinarte, házlo con la espalda derecha y para levantarte, házlo desde las rodillas, a partir de una posición de cuclillas. Evita levantar pesos siempre que puedas.
Problemas con el pelo y la piel similares a los que se experimentan antes de una menstruación, la pigmentación continuará aumentando y puedes notar que una línea negra (entre el ombligo y el pubis) comienza a aparecer por debajo del centro de tu abdomen.
El efecto de las hormonas en el sistema digestivo incluye el enlentecimiento del tránsito intestinal, así como la presión que ejerce el útero creciente sobre los intestinos son la causa del estreñimiento. Para aliviar esos síntomas: Come mucha fibra como es el caso de los cereales integrales. Ingiere ciruelas e higos secos; Consume mayor cantidad de líquidos; Haz ejercicio al aire libre. Camina un poco diariamente.
Cuida tu dieta, se sabe que durante el embarazo el feto consume grandes cantidades de calcio. Si tu dieta no es rica en este mineral o si no estás tomando un suplemento es probable que saque de tus reservas y te puede dejar con algún déficit.
El peso promedio que se recomienda ganar durante el embarazo es de 10 a 14 Kg. Ganar éste peso aumenta grandemente sus probabilidades de tener un bebé sano al término. De su peso inicial, el aumento deberá ser hasta el sexto mes de aproximadamente 6 Kg.

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