martes, 20 de septiembre de 2011

Semana 29!

"Desarrollo del bebé"

Los órganos de los sentidos de tu bebé ya están completamente formados. Ya no sólo es capaz de distinguir los distintos sonidos y las voces del exterior, así como las luces y las sombras, también puedes provocarle una carcajada. ¿No es increíble?

El bebé ya está muy desarrollado: los sentidos están muy activos, el niño ya sabe ponerse cómodo y ha aprendido a moverse. A partir de la semana número 29, empezará a darse la vuelta para reposar hacia abajo, apoyado en el cuello de tu útero. Sus idas y venidas harán que te dé más de una patadita en las costillas. Lo notarás.

Tu hijo recibe a través de la placenta desde esta semana hasta el nacimiento, importantes substancias para las defensas que lo van a proteger contra algunas de las enfermedades infecciosas.

A partir de la semana 29 entramos en una fase en la que su cerebro ha madurado tanto que puede regular su temperatura corporal. Por supuesto, el bebé todavía necesita el calor del cuerpo de su madre para mantenerse caliente hasta el que nazca.

La cabecita de tu bebé será, en este momento, proporcional al tamaño del resto de su cuerpo. Además, se seguirá acumulando grasa debajo de su piel y el cerebro podrá, a partir de esta semana, controlar su respiración primitiva. Sus pulmones y su diafragma están prácticamente formados. Los ojos ya habrán comenzado a moverse dentro de las cuencas e incluso podrán responder a estímulos provocados por la luz y la oscuridad.

Se sigue desarrollando células nerviosas del cerebro. Al nacer, tendrá cientos de miles de millones de ellas, que aunque parezcan muchas, se debe recordar que no se crearán más después de nacer. Los músculos siguen desarrollándose a un ritmo muy rápido y la cabecita está creciendo para acomodar el cerebro, que cada día está más grande. Como está creciendo tanto, ahora es cuando más nutrición necesita.

Tu bebé continuará manifestando un comportamiento sumamente activo, y aquellos primeros esbozos de movimientos habrán quedado atrás para poder dar lugar a fuertes pataditas y puñetazos que podrían llegar a quitarte la respiración por unos segundos. Si notas que dichos movimientos decrecieran en cantidad o en energía, realiza un recuento de las patadas fetales: tu bebé debería realizar al menos 10 movimientos en el plazo de una hora. Si su bebé realizara una menor cantidad de movimientos, comuníqueselo inmediatamente a su doctor de cabecera.

Abre y cierra los ojos constantemente y mira su entorno dentro de tu barriguita. Los órganos de los sentidos se terminan de formar completamente en estas semanas. La oscuridad del exterior le ayuda a relajarse y dormir y puede que algunas luces repentinas le asusten y reaccione cambiando su posición o dando una patadita.

Su sentido del olfato también termina de formarse completamente y espera a su primer contacto con el aire del exterior. Entonces, se activarán las células de los sentidos para ser usadas en un entorno seco y el bebé recordará toda su experiencia de cuando estaba resguardado en el vientre materno. Por eso es tan importante hablarle e intentar de cualquier forma comunicarte con él, hacer que te conozca.

Cuando nazca el bebé ya verás como encuentra paz en tu voz por los recuerdos de cuando residía en tu vientre y te escuchaba desde adentro, además, se sentirá todavía mejor si mientras le hablas le abrazas y le mantienes cerca de tu corazón, para que también pueda escuchar sus latidos.

Por otro lado, las glándulas suprarrenales de tu bebé ya habrán comenzado a producir hormonas, entre las que se pueden enumerar, el andrógeno y el estrógeno. Estas hormonas serán las encargadas de estimular la producción de prolactina, dando como resultado que tu cuerpo produzca calostro, la leche que alimentará al bebé durante los primeros días luego de su nacimiento.

Sus medidas: el bebé pesará alrededor de 1 kilo con 400 gramos y ya alcanza los 38 centímetros.

"Cambios en la madre"

Estos tres últimos meses a partir de la semana 29 son la etapa de mayor engorde para el bebé y también para la mamá. En este último trimestre puede que engorde unos 5 kg. Es común engordar medio kilo por semana en promedio, aunque dependerá mucho de la mujer en cada caso.

Tu cuerpo necesita nutrientes como el calcio, ácido fólico y hierro para estar fuerte y saludable y que el bebé siga creciendo a buen ritmo. Quizás tus estados de ánimo y niveles de energía cambien varias veces durante el día. Trata de mantener el estrés al mínimo.

A partir de ahora los cambios hormonales pueden variar semana a semana. Es normal que tus pies se hinchen. Aún así, si la hinchazón dura mucho o si pasa a la cara, habla con tu especialista. La formación de estrías en los pechos y la barriga son muy comunes en este período de tiempo.

Puedes sentir las llamadas contracciones Braxton Hicks. Estas contracciones son encogimientos del útero que empiezan a partir de la sexta semana del embarazo. Sin embargo, si las notas, será a partir de la semana 29 o la 30. Esto es normal, pero si sientes más de 5 contracciones en una hora es recomendable que hables con un médico. Podrías estar de parto antes de tiempo. Aún así, no te preocupes, con 7 meses el feto está lo suficientemente desarrollado para que pueda nacer un niño sano, aunque necesite estar unas semanas bajo control y en la incubadora. Las contracciones, todavía localizadas y suaves, se tornan más frecuentes, en especial asociadas a cambios de posición o a movimientos fetales.

El útero se contrae mientras que el abdomen se endurece por un tiempo. A partir de ahora irás notando cada vez más las contracciones musculares, pues el útero se prepara para el nacimiento. Dificultad para respirar, dolor de espalda y ardor de estómago siguen seguramente molestándote. La falta de resistencia física, dificultad de concentración, y la pérdida momentánea del equilibrio pueden molestarte, e incluso provocar accidentes en el hogar, el trabajo y de tráfico.

Las contracciones musculares te acompañarán desde ahora hasta el nacimiento. A pesar de que no producen la dilatación del cuello uterino, pero preparan el útero para el nacimiento. Para distinguir las contracciones musculares de las de parto es importante que prestes especial atención al dolor y a la regularidad. Una sensación de presión o dolor en la parte baja del abdomen o la espalda, no pueden producirse a la vez con las contracciones, y tampoco el flujo vaginal o sangrado.

Es ahora, durante el transcurso del tercer trimestre, cuando aparecerán con mayor intensidad una serie de malestares propios de esta etapa del embarazo, entre los que se pueden enumerar los siguientes: tu piel comenzará a picar, sentirás que te falta el aire y que tienes dificultades para respirar normalmente, puedes sufrir de calambres en tus piernas (los expertos no saben con seguridad qué los produce: algunos aseguran que suceden por culpa del aumento de peso y otros que son consecuencia de una carencia de calcio o potasio, también puede ser debidos a la presión que ejerce el útero sobre los nervios que van a las piernas), de ardores estomacales y de indigestión, acompañados de dolores musculares. Pero no te preocupes, ya que estos malestares serán temporales y desaparecerán muy pronto; además, estarás tan pendiente de la llegada de tu bebé que sería hasta incluso posible que no le prestes atención a los mismos.

Es sumamente importante que te alimentes correctamente, ingiriendo alimentos nutritivos y sanos durante todo el transcurso del embarazo, sin importar si estuvieras embarazada de 9 o de 29 semanas. La deficiencia de hierro es un problema muy común durante el embarazo, es por ello que, tu doctor de cabecera seguramente te recomendará realizar un análisis de sangre a fin de controlar los niveles de hierro. Si tus niveles de hierro en sangre fueran demasiado bajos, seguramente deberás consumir, respetando las prescripciones de tu médico, algún suplemento de hierro que resolverá instantáneamente este problema.

Puedes percibir que ya caminas con los pies levemente separados para aumentar tu base de sustentación y evitar las caídas.

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