"Desarrollo del bebé"
Primeras muecas y nuevos reflejos. Los sentidos siguen despertando...
A las 26 semanas ya notas claramente los movimientos del bebé. Igualmente, tu pequeñín empezará a hacer uso de más reflejos importantes como el reflejo labial de succión, ya que empieza a chuparse el dedo con virulencia. La mayor parte del día, tu bebé estará durmiendo. Así que el tiempo que pase despierto tendrá más energía y, por tanto, estará muy alerta a todo lo que sucede en su entorno.
Cuando oiga ruidos repentinos, sacará sus reflejos de protección extendiendo sus brazos y piernas como mecanismo de autodefensa. Hoy en día, con las comodidades de la vida humana, este instinto no se hace tan necesario como lo era para nuestros antepasados. Sin embargo, otros reflejos sí lo son. Es el caso del reflejo que consiste en ingerir medio litro de líquido amniótico al día. Esta tendencia natural ayuda a que el sistema digestivo se desarrolle bien.
Su piel todavía es transparente. Tiene una rutina de ejercicios musculares diaria que incluye movimientos respiratorios. Percibe cada vez más los estímulos del mundo exterior como la luz, el sonido o las presiones sobre el abdomen.
Notarás que si te acuestas en una posición que no le gusta comenzará a moverse con fuerza hasta hacerte cambiar de posición.
Esta semana los párpados del bebé estarán abiertos y el bebé reaccionará a la luz. Empieza a hablarle al bebé. Su audición está lo suficientemente desarrollada como para escuchar tu voz y la del papá. El bebé también está practicando respirar aunque no haya aire en la matriz.
Durante esta semana los alvéolos pulmonares comenzarán a desarrollarse dentro de sus pulmones. Su bebito además comenzará a manifestar actividad en sus ondas cerebrales y al mismo tiempo a escuchar y a responder con movimientos a los ruidos y a los estímulos auditivos, tanto los que provengan del interior como los provenientes del exterior.
Aunque los ojitos del bebé estarán herméticamente sellados durante los últimos meses del embarazo para permitir que el organismo vaya formando las retinas, los mismos se abrirán, y el bebé comenzará a parpadear durante esta semana. Dependiendo de la raza del bebito y de la de sus padres, algunos bebés nacerán con los ojos de color azul o tendrán un color gris azulado (los cuales podrían cambiar de color durante los primeros seis meses de vida) mientras que otros nacerán con ojitos de color marrón o de algún color oscuro. Por otro lado, las pestañas estarán creciendo y además, para este momento, ya habrá más pelo en su cabecita.
Medidas: El bebé tiene alrededor de 36 cms de la coronilla a las nalgas y pesa casi 1 kg.
"Cambios en la madre"
Te encuentras en la semana 26 y la piel de tu abdomen crece, llegando a producir picores. El feto ya está bastante desarrollado y el útero sigue estirándose, así que puedes empezar a tener dolores de espalda y en la pelvis.
Te cansas más y tu corazón late muy rápido cuando caminas, subes escaleras o terminas de comer, hasta tu presión puede descender al punto de provocarte mareos y desmayos. Es debido a cambios en tu circulación sanguínea.
El útero tiene el tamaño aproximado de una pelota de básquetbol. Sentirás que el centro de gravedad se ha desplazado. Quizás sientas un cosquilleo, adormecimiento o dolor en las manos y pies. Se cree que esa sensación se debe a los tejidos hinchados. Muchas mujeres sufren del síndrome del túnel carpiano durante el embarazo. El túnel carpiano es la apertura que hay adentro de la muñeca y por la que pasan los nervios que llegan a los dedos. El túnel se hincha durante el embarazo y la presión puede causar adormecimiento y dolor. El malestar a veces se agrava por la noche.
Avísale al profesional de la salud si tienes dolor, cosquilleo, ardor o adormecimiento en las muñecas, manos u otras articulaciones. Trata de agitar la mano cuando la sientas adormecida. Algunas mujeres sienten alivio al usar muñequeras o entablillado para las muñecas. Los medicamentos que normalmente se aconsejan para el síndrome del túnel carpiano suelen no ser recomendables para las mujeres embarazadas. El malestar causado por el síndrome generalmente desaparece unas semanas después del parto.

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